Seguridad en la montaña→

El montañero es una persona que busca la libertad en las montañas, la vida en la naturaleza, con todos sus privilegios y recompensas, sus responsabilidades y exigencias.

Pues si bien el montañismo, en el mejor de los casos, es una actividad que llena de alegrías, en los peores causa frustración, desaliento y penalidades, incluso desastres, a quien hacen caso omiso de las severas e impersonales reglas de la naturaleza.

La libertad de las montañas reside, sin otro bagaje, entre otras cosas, en lo que en los hombros se pueda transportar cómodamente, utilizando los recursos físicos, el conocimiento y el juicio que les ha proporcionado la experiencia. Implícita está la responsabilidad de cada individuo con el ambiente, con los demás y consigo mismo.

Para prevenir los riesgos primero hay que conocerlos, saber sus orígenes y causas. No ha sido la naturaleza quien se ha hecho más peligrosa, sino el montañero más irreflexivo.

No quiero ser profeta en tierra de nadie, sino desde aquí recordar lo que todos sabemos pero que con frecuencia olvidamos.

José Luis Llamazares González.

Descargar 'Practica montañismo sin miedo pero con seguridad'

Recomendaciones para tu estancia en la naturaleza→

Consejos→

No abandones ni entierres la basura. Llévatela a donde haya servicio de recogida. Tampoco cuesta nada recoger algo de lo que ya había y así entre todos contribuiremos a mejorar nuestro entorno.

Cuidado con el fuego. No enciendas nunca hogueras ni en los lugares habilitados para ello. Llévate la comida preparada.

Respeta y cuida las fuentes, ríos y otros cursos de agua. No viertas en ellos jabones, detergentes, productos contaminantes ni residuos.

No conviertas la naturaleza en un taller, cambiando el aceite o lavando el coche en cualquier acequia.

No acampes por libre. Respeta los lugares destinados a ello. La regacha alrededor de la tienda estropea el terreno y no sirve de nada. Respeta las praderas sobre las que acampes. Nunca destroces su suelo cavando zanjas o agujeros.

La flora y fauna son los auténticos moradores de la naturaleza; por ello no arranques flores, ramas, ni molestes a la fauna; así todos disfrutaremos observándolos. Además, recuerda que muchos de ellos están protegidos por ley.

Utiliza el vehículo de motor lo menos posible. Úsalo para desplazarte por carretera y lo imprescindible por pistas, aunque si es así, circula despacio y sin salirte de ellas. El ruido también es una forma de contaminación.

Cierra los portones, verjas, trancas, puertas de cabaña, etc. que te encuentres por el campo, para evitar el paso de ganado u otros animales.

Cruza siempre las tierras de labranza por los senderos y no pises nunca el sembrado.

Respeta los caminos. Los atajos sólo sirven para deteriorar el suelo y crear barranqueras que pueden llegar a hacer desaparecer el sendero original.

Los perros deben ir atados para que no molesten ni asusten al ganado u otros animales.