Federación de Montañismo, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias. Página Oficial

Carreño

GR 204 Senda Costera E-9

El GR 204 es un itinerario europeo con la signatura E9; discurre por la costa asturiana desde Bustio, en la frontera con Cantabria, hasta Vegadeo, limítrofe con Galicia.

Actualmente se encuentra señalizado en algunos tramos y en otros no existe dificultad alguna para seguirlo, pues algunos de ellos son paseos litorales que no se encuentran señalizados pero que se recorren sin ningún tipo de dificultad.

Hay tramos donde no existe ningún tipo de señalización, que no están puestos en la web, siendo conveniente en estos tramos seguir por el camino de Santiago de la costa, que muchas veces se entrecruza con el GR 204. Así mismo, algunos tramos están señalizados como PR.

  • Etapa 01: Bustio – Pendueles / 19,6 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 02: Pendueles – Llanes / 15,1 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 03: Llanes – San Antolín / 14,8 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 04: San Antolín – Guadamía / 15,2 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 05: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 06: Arenal de Morís – Playa de La Espasa / 3,9 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 07: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 08: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 09: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 10: Playa de la Ñora – Gijón / 10,4 km / Tramo señalizado como Senda Norte
  • Etapa 11: Xivares – Candás / 3 km / Tramo señalizado como Senda Norte
  • Etapa 12: Luanco – Xagó / 32,9 km / Tramo señalizado como PR
  • Etapa 13: San Juan de Nieva – Soto del Barco / 17,6 km / Tramo señalizado como Senda Norte
  • Etapa 14: Soto del Barco – Cudillero / 4,7 km / Tramo señalizado como Senda Norte
  • Etapa 15: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 16: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 17: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 18: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 19: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 20: Cadavedo – Villademoros / Tramo No homologado
  • Etapa 21: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 22: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 23: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 24: Barayo – Navia / 19,5 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 25: / Tramo sin señalizar
  • Etapa 26: Ortiguera – Viavélez / 15,1 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 27: Viavélez – Tapia de Casariego / 21,4 km / Tramo señalizado como GR
  • Etapa 28: Tapia de Casariego – Vegadeo / 35,6 km / Tramo señalizado como GR
Gr 204

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Senda del Tanquero

Iniciamos este recorrido a la entrada de la Ciudad de Vacaciones de Perlora, en el aparcamiento que nos encontramos nada más entrar en ella.

Desde el aparcamiento cogemos un camino que sale a la izquierda y que va paralelo a la costa que en ligerísimo ascenso nos conduce a la Punta Socampos desde el que podemos ver las villas marineras de Candas y al fondo Luanco.

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La costa de las Ballenas

Hoy os recomendamos una ruta en familia por la costa de las ballenas, comenzando en Candás.

¿Conoces el juicio de los Delfines?

Nos situamos en el siglo XVII en la población asturiana de Candas. En 1635 los pescadores de la zona estaban desesperados debido a que una gran cantidad de delfines de la especie de los calderones, en busca de comida les destrozaban sus redes y aparejos de pesca para arrebatarles sus capturas, y ni cortos ni perezosos, decidieron demandarlos ante la justicia. 

Para lograr tal fin, el párroco de Candás se dirigió al obispo de Oviedo, Siendo Prelado de Oviedo D. Martín Manso, se querellaron los pescadores Martín Alonso, exigiendo justicia ante los desmanes de los cetáceos contra sus feligreses. El obispo decide recurrir a la incipiente Universidad de Oviedo, dónde pocos años atrás habían comenzado las clases de derecho, para ayudar en el pleito. En la Universidad nombran como abogado defensor a Don Juan García Arias de Viñuela, y como fiscal, a Don Martín Vázquez, catedrático de Prima de Cánones, suponemos la flor y la nata de la abogacía ovetense. El 8 de septiembre de 1624 se embarcan en un navío, junto con un clérigo de la Santa Inquisición, varios testigos y el notario Juan Valdés, y ponen rumbo a alta mar, hasta llegar a la zona frecuentada por los calderones.

El paripé de juicio comenzó con la disertación del abogado defensor, que expuso que los animales, criaturas de Dios, tenían derecho a alimentarse y que los delfines estaban antes en aquellas zonas que los candasinos. El fiscal replicó que aquella era la zona de pesca de los marineros de Candás y que por tanto tenían mayor derecho sobre aquellas aguas.

Lógicamente, y como era de esperar, el juicio finaliza con la condena de los pobres calderones, para lo cual, el clérigo, hisopo en mano, procedió a leerles la resolución de la “justicia”, conminándoles a desistir de sus ataques y abandonar aquellas aguas, so pena de condena a los infiernos. Tras esto regresaron a puerto, satisfechos por el procedimiento judicial y en espera de sí los delfines cumplirían la condena. Y según cuenta un cronista pocos años después, tras esto nunca más los delfines volvieron a asomar sus hocicos por aquellas costas, probablemente asustados por los gritos, amenazas e hisopazos del buen clérigo.

Aunque pueda parecer increíble, y muchos la tengan por leyenda, esta historia fue recogida en un documento, el escrito por el notario anteriormente mencionado, que fue encontrado en el Archivo Histórico Provincial de Oviedo en 1980 por el cronista del concejo de Carreño, del que es capital Candás. En conmemoración de este suceso se colocó una estatua que se puede contemplar desde 1982 en el parque Maestro Antuña.

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