Federación de Montañismo, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias. Página Oficial

Lena

Por el cordal de los llanos de Somerón

EL VENTANAL DE LAS UBIÑAS

El Cordal de Los Llanos de Somerón, se sitúa geográficamente en el municipio de Lena, dirigiéndose en sentido norte-sur a caballo de las cuencas de los ríos Pajares y Güerna. En su brazo longitudinal, que está surcado por el soterramiento del gas natural procedente de León, sobresalen varias cimas cuyo perfil cumbrero se va desgranando por los picos Llandelagachina (1.361 m.), Sierra Escrita (1.348 m.) y el Corullu Braña (1.317 m.) respectivamente, mientras que las numerosas colladas que convergen en las cimeras, se alternan con las abiertas camperas de las majadas de Les Estaques, Carril y La Tixera, entre otras y con la umbría de los intrincados bosques que se extiende a lo largo y ancho de su vertiente occidental que está tapizada por el hayedo del Tornu.

En la presente ocasión elegimos Llanos de Somerón (851 m.) para esta marcha a donde se llega por una carretera local LE-12 de apenas 5 km. de longitud que parte de la N-630 a su paso por el Puente de los Fierros.

El itinerario circular nos conduce inicialmente desde aquí al Corullu Braña, la montaña más septentrional de la sierra, arrancando por un amplio camino carretero que faldea hacia el norte por encima del pueblo. Suavemente, vamos remontando esta ladera, presentándonos al poco tiempo en la recoleta vega de Arrebacheu, recortada en esta ladera sobre el valle del río Pajares. Más adelante pasaremos a la vera de una fuente y más arriba por la braña El Troncu tras la cual el camino, convertido en sendero, serpentea por una ladera tapizada de monte bajo hasta entroncar en la collada del Troncu con la traza del gas. (1.214 m.)-3 Km. en 1 h. y 25 min. de marcha-. Una vez en la misma y a caballo del cordal, hemos de dirigirnos a la derecha siguiendo el rumbo marcado y flanqueado a nuestra izquierda por el sombrío bosque del Tornu para cruzar a continuación por la vega del Pozu lindante con la braña Corullu, situada en la vertiente del Güerna.

Desde aquí ya vemos levantarse erguido el pico Corullu, mostrándonos el mojón geodésico y la gran cruz de madera que orla su dilatada cima. Tras otro corte remonte debemos de variar el rumbo de la marcha a la izquierda guiados por la traza del gas por la que acometemos directamente el repecho final que concluye en la cure. (1.317 m.) 2 h en 4 Km. de marcha.- Situados en la misma, la vista se recrea, no solo con las destacadas montañas de la cordillera Cantábrica, sino que las imágenes que ofrece esta montaña que dejan al descubierto amplias panorámicas sobre el cercano Macizo de Ubiña y del conjunto de montañas que se elevan en el entorno al puerto de Pajares y el cordal de Carraceo.

Retornamos de nuevo a la collada del Tornu, y soslayando el sendero de ascenso, proseguimos por el camino del gas en dirección netamente meridional cuya trayectoria nos encumbra más adelante en el alto de Las Fallas. Continuamos después por la lomera del cordal y ante los bellos horizonte que nos ofrecen Las Ubiñas, recalamos en la hendidura de la braña Carril, hermosa atalaya abierta hacia todos los vientos, donde aún se conservan las ruinas de una cabaña que conocí en pie hace ya unos cuantos años Desde el límite meridional de la misma, desciende un sendero que va arrimado por el flanco izquierdo del contrafuerte del cordal que baja directamente a Llanos de Somerón.

Obviamos esta variante y desde Carril hemos de proseguir persistentemente al mediodía por la misma cimera del cordal hacia la cúspide del pico Les Estaques, bajo el cual y hacia la vertiente del Güerna, se ubica Les Estaques, esclarecida vega compuesta de dos prados cerrados con muros de piedra y comunicada con La Tixera, otra braña con varias cuadras y ubicada un poco más al sur. Hemos de proseguir en esa dirección hasta alcanzar el pico Llandelagachina descendiendo seguidamente a la vega del Pando, con una solitaria cuadra y verdadera encrucijada de pistas. (1.216 m.) -10 Km. en 4 h. de marcha- Elegimos la que se desvía a nuestra izquierda cuyo itinerario forma parte del rico patrimonio viario regional, ya que desde la antigüedad se denomina “El Camín de Caldas de Luna” que tenía como usuarios principales a los ganaderos lenenses que llevaban sus ganados al puerto de la Vachota y posteriormente pasaban a Castilla por la localidad de Caldas. Desde aquí retornamos a Llanos de Somerón por la pista que sustituye al antiguo camino que desde la vega del Pando, desciende por Guzán hasta el crucero de Santa Marina. Aquí hemos de proseguir al frente siguiendo el sendero señalizado como G. R.100 “Ruta de la Plata” completando así una bonita travesía montañera.

DATOS TÉCNICOS

Recorrido: Llanos de Somerón-Corullu Braña-La Vega el Pando-Llanos de Somerón

Duración: 5 horas

Distancia: 14,7 Km.

Dificultad: Media

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Ruta el Fariñentu

Sobre los vientos de los puertos de Agüeria

El Fariñentu de 2.178 m de altitud es parte integrante de una abrupta alineación de montañas que a manera de espina dorsal, se ramifica desde el núcleo central de macizo de Ubiña hacia los confines orientales del mismo, proyectándose como un expugnable baluarte sobre las camperas de los puertos de Agüeria y Cheturbio.

Las moldeadas cresterías de los picos Canalón Oscuru (2.142 m), Palazana (2.120 m), La Llera (2.080 m), Alto de los Comisos (2.060 m), Prau de Albo (2.123 m), Pie Ferreru (2.060 m) y el relevante Fariñentu, dan forma a este abanico cuyas ingentes masas calcáreas se desprenden por las pavorosas escarpaduras hacia los términos de Lena y Quirós cuyos territorios están enclavados en el parque natural de Ubiña-La Mesa.

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El lugar de inicio de la ascensión al Fariñentu da comienzo en Tuiza de Arriba (1.210 m) aldea lenense a donde se llega por la carretera LE-8 procedente de Campomanes (A-66). Desde su nuevo aparcamiento ubicado al lado del centro de recepción del parque, se emprende la marcha hacia el núcleo rural que cruzamos de abajo arriba entre sus caleyas hacia el reborde superior donde se aborda el camino del Meicín. Nada más pasar por el nuevo depósito de aguas, lo abandonamos para tomar el sendero de la derecha, orientados por unas rocas que afloran muy perfiladas en la ladera del Valle de la Plana. Inicialmente, el sendero serpentea por la herbosa ladera de las Vallinas de Corisco situadas entre el pueblo de Tuiza y los derrumbes meridionales del Güertu los Pioyos. La subida por esa áspera ladera es penosa y sostenida, lo que nos obliga a realizar espaciosas paradas que aprovecharemos para contemplar las montañas que se perfilan por todo el macizo de Ubiña A mitad de la ladera y justo al lado de un abrevadero, un sendero afronta con rumbo occidental la profunda vaguada del valle de los Corrales hasta que culmina en la cima de Prau de Albo. Nosotros, en la presente ruta, hemos de marchar desde esta encrucijada en dirección opuesta, faldeando con sucesivas revueltas bajo el promontorio del Güertu los Pioyos hasta traspasar el crestón por una muesca natural denominada “La Cuenllona” hacia el contiguo valle de Las Estacas. Ya estamos próximos al Bocarón de Cheturbio, terrosa escotadura que culminamos por los últimos recuestos de esta dura subida hasta situarnos en el umbral de un circo de montañas bajo el cual se extiende la hermosa vega de Cheturbio (1.870 m) (1 h. 30´).

Cheturbio es uno de los parajes más pintorescos y bravío de este macizo que sorprende por la paz y la serena belleza que allí se respira, rodeado de blancos pedestales que emergen de su manto vegetal. Los abruptos pliegues descansan en la placidez de los rincones que se alargan por todos sus ámbitos, con recoletas cabañas y la laguna de turbias aguas situada en medio de la campera. En época estival posiblemente está reseca.

Desde este calificado jardín natural, lugar de pastoreo, ya desde tiempos inmemorables de los ganaderos de Campomanes y de la Vega del Ciego, camino real cruza los lindes municipales para descender por las Cueñas Bermellas hacia el quirosán puerto de Agüeria, otro de los parajes más emblemáticos del parque natural de Las Ubiñas

Hacia el frente occidental arranca el camino del Fariñentu que se eleva por la vertiente meridional de Cheturbio hasta la collada del Retertoriu. Aquí giramos a la derecha afrontando una sucesión de gradas superpuestas tapizadas de pastizal que culminan en el Fariñentu, la avanzada atalaya sobre Agüeria. El itinerario de ascenso discurre por la amplia ladera sin camino definido, ruta que iremos dibujando con costosa remontada a cuyo término se corona una de las montañas más interesantes del macizo de Ubiña. La cima, coronada tras 5,3 Km. en 3 horas de marcha, se asoma hacia el amplio espacio geográfico de Ubiña disputando con la vecina Peña Rueda, los dominios de Agüeria. En la misma cumbrera se levanta un buzón dedicado al fallecido montañero lenense Varela que fue gran promotor del deporte en la zona.

Desde la cima hemos de proseguir con la ruta de retorno desandando la caminata por el mismo itinerario de subida hasta finalizar el recorrido en Tuiza de Arriba, donde se cumplen los 10,6 Kilómetros en poco más de 5 horas de andadura.

DATOS TÉCNICOS

Recorrido: Tuiza de Arriba-Bocarón de Cheturbio- Collada de Retertoriu-Fariñentu-Tuiza de Arriba

Duración: 5 horas y 30 min.

Distancia: 10, 6 Km. salvando un desnivel de 966 metros

Dificultad: Media


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Molinos de Xomezana

Los vecinos de Jomezana de Abajo han restaurado, en los últimos años, algunos molinos de agua, con los que han recuperado tradiciones que ya se estaban perdiendo en la zona, como es la molienda de la escanda, con la que se hace el conocido pan de escanda, que se suele subastar en las fiestas populares de la comarca del Caudal. 

Para tratar de no perder esta y otras costumbres rurales de la zona, los escasos habitantes de este pueblo constituyeron, hace ya algún tiempo, la asociación La Panerona, nombre alusivo al lugar donde se guardan los aperos de labranza.

En resumen, la vida en torno a los molinos suponía una buena parte de la economía familiar: la mayoría eran privados, pero los había compartido, alquilados, a medias… El cobro solía hacerse por maquilas: tantos kilos molidos, tantos kilos en proporción acordada se pagaban. De ahí también, toda una picaresca del molineru o molinera de turno: se quedaba con kilos de más, hacía un agujero en el saco para que se saliera un poco de farina y quedara disimulada en un rincón… 

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