Federación de Montañismo, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias. Página Oficial

Reequipamiento Pico Torres, Cara Norte | Alfredo Fernández

PICO TORRES, CARA NORTE

VÍA FERNÁNDEZ-REQUEJO

330 metros, 70º/M3 o IVº

1ª ascensión por Alfredo Fernández Fernández y Miguel Álvarez-Requejo Morán en marzo de 1994

DESCRIPCIÓN:

. 1er largo (60 m): Ascender por las rampas de nieve por la derecha de un espolón rocoso.

. 2º largo (60 m): Continuar por la derecha de la roca y seguir directo por el campo de nieve en dirección a la base de la evidente vira de la banda rocosa.

. 3º largo (30 m): Superar un corto paso vertical, se alcanza una vira ancha e inclinada que seguimos hacia la izquierda hasta alcanzar un diedro que la cierra.

. 4º largo (30 m): Salimos a la derecha y mantenemos un flanqueo ascendente hacia la derecha. Con poca nieve pasamos una zona de bloques con nichos donde se puede hacer una reunión opcional. Luego se continua directos hacia arriba, buscando el cambio de pendiente.

. 5º largo (45 m): Por la derecha de la reunión alcanzamos el campo de nieve. Seguimos con cierta tendencia hacia la izquierda hasta un bloque ligeramente desplomado por debajo de la banda rocosa superior.

. 6º largo (55 m): A la izquierda y ascendemos bordeando los salientes rocosos por su borde izquierdo.

. 7º largo (50 m): Directos por el nevero hacia el pie de las rocas cimeras. Hay varios bloques para la reunión. Aquí ya enlazamos con la ruta normal.

Descenso: por la ruta normal de la canal este.

Material: Cintas, clavos universales/planos, friends pequeños y medianos, estacas y/o anclas de nieve.

RELATO REEQUIPADOR

Un asunto de familia, por Alfredo Fernández

Mi padre era natural de Aller y, por cercanía, el puerto de San Isidro fue el lugar de sus primeras salidas a la montaña.

De entre todas las cumbres del entorno, él tenía una clara predilección por el Pico Torres, un monumento de cuarcita, así lo definía. 

De tal forma que, cuando en el año 1952, un grupo de amigos de Ablaña fundaron un club y le eligieron como presidente, la denominación estaba muy clara: Grupo Montañero Torres. Este grupo se refundó en 1968 como Club Alpino Mieres, que es el nombre que dedicaron a la vía escalada por ellos en octubre de 1969 en la cara sur del mismo pico. Todo muy lógico y entrelazado.

Pasaron los años y solo hace 30, mi padre invirtió unas cuantas jornadas en el flanco norte de la montaña, más bien es noreste. Hacía tiempo que se había propuesto su ascensión, pero, por diversas causas, se fue demorando hasta el mes de febrero de 1994 cuando la pudo escalar por primera vez. Eran una cordada numerosa, seis amigos en total, pero la ruta seguida no colmó sus pretensiones, pues se separaba un tanto de la vertical de la cumbre.

A los pocos días regresó, con la cámara fotográfica en ristre, recorriendo los picos de alrededor para investigar y encontrar una línea lo más directa a la cima aunque ello implicara atravesar directamente la gran barrera rocosa.

Se puso de acuerdo con Miguel, habitual compañero de fatigas y gran amante de este tipo de aventuras. Atacaron pocos días después, pero su primer intento se vio frustrado por el mal tiempo, justo al pie de la banda rocosa. En otras dos ocasiones más se dieron la vuelta por el mismo motivo. Conviene recordar que en aquellos días no había un meteorólogo en cada comunidad de vecinos, la lógica montañero aconsejaba ir y más tarde se iba decidiendo: “tú mete el paraguas por si acaso”.

Al fin, a la cuarta fue la vencida. Con buen tiempo y buena nieve, consiguieron finalizar su ansiada escalada. Emplearon una cuerda de 45 metros, unas pocas clavijas y dos friends, además de los crampones y piolets personales. Necesitaron un total de nueve largos y emplearon unas dos horas y media para alcanzar la cima. Como testimonio quedan por casa unas fotografías con indicaciones claras del recorrido.

Por mi parte, también llevaba tiempo queriendo recuperar la ruta y por fin este año se dieron las circunstancias. Quise dejarla equipada con los mínimos de seguridad que nos facilitan los medios actuales, olvidando las condiciones precarias de los aperturistas. Como no habían dejado indicación expresa del nombre de la vía, me pareció oportuno bautizarla con sus nombres para que quede constancia y honrar su memoria.

La dificultad de la ruta varía dependiendo del nivel de innivación, en caso de mucha nieve los tramos rocosos pueden estar tapados, pero también pueden estar ocultas las reuniones.

Con poca nieve encontraréis tramos de tapín-enebro-tracción sobre cuarcita jabonosa para los más exquisitos. Espero que la disfrutéis escalando tanto como yo restaurándola.

Estos trabajos es imposible hacerlos solo, se hacen en equipo. Así que estoy muy agradecido a: La FEMPA, Eva Zarzuelo, Luis Verano y Chema González. Sin su ayuda no hubiera podido realizarlo: ¡MUCHAS GRACIAS!!!

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