Los vecinos de Jomezana de Abajo han restaurado, en los últimos años, algunos molinos de agua, con los que han recuperado tradiciones que ya se estaban perdiendo en la zona, como es la molienda de la escanda, con la que se hace el conocido pan de escanda, que se suele subastar en las fiestas populares de la comarca del Caudal.

Para tratar de no perder esta y otras costumbres rurales de la zona, los escasos habitantes de este pueblo constituyeron, hace ya algún tiempo, la asociación La Panerona, nombre alusivo al lugar donde se guardan los aperos de labranza.

En resumen, la vida en torno a los molinos suponía una buena parte de la economía familiar: la mayoría eran privados, pero los había compartido, alquilados, a medias… El cobro solía hacerse por maquilas: tantos kilos molidos, tantos kilos en proporción acordada se pagaban. De ahí también, toda una picaresca del molineru o molinera de turno: se quedaba con kilos de más, hacía un agujero en el saco para que se saliera un poco de farina y quedara disimulada en un rincón…




