Sus catorce kilómetros nos permiten, a lo largo de poco más de cuatro horas, disfrutar del agua y sus aprovechamientos a lo largo de siglos en el medio rural.
Desde la parte baja de Taramundi se toma un camino que nos lleva a Mazonovo, donde podremos visitar el museo de los molinos. Continuando y tras un corto ascenso, divisamos el caserío de A Granda, desde donde descendemos hacia el fondo del valle, internándonos en un tupido bosque autóctono de castaños y alisos. Nos desviamos del camino principal para acercarnos a una cascada y luego, volviendo al camino principal, continuamos hasta llegar al pueblo de Esquíos, donde se puede visitar una colección de útiles y herramientas.
En Esquíos hay dos alternativas: seguir de frente hasta llegar a Veigas, o tomar un sendero a la izquierda que cruza el río Turía y accede a Teixois. El camino de Esquíos – Veigas discurre entre una extensa masa de castaños, en algunas zonas mezclados con robles y abedules. Veigas, un pueblo de cuento, supone en su conjunto un ejemplo de arquitectura bien conservada.
Desde aquí se toma el viejo camino por la ladera derecha del río Turía, que conduce a Teixois, donde hay un singular complejo etnográfico (conjunto de ingenios hidráulicos compuesto por un mazo, molino, batán, rueda de afilar y pequeña central eléctrica).
Desde Teixois se toma un camino paralelo al arroyo de Mestas que conduce a Esquíos; volviendo a Taramundi por el mismo camino por el que se inició la senda.




