El valle de L’Orria es un verdadero oasis vegetal, un paraje natural asentado en la cuenca del río Carbayalín, donde la inmensidad de sus paisajes con profusión de hayedos se encuentran salpicados des vetustas majadas pastoriles al cobijo de los y torres que emergen quebradas en sus montañas, con profusión de torrenteras de cristalinas aguas que erosionan profundos tajos, cayendo en pequeñas cascadas, son algunos de valores que nos sorprenderán.

La zona es cobijo en sus bosques de corzos, venados, rebecos, jabalíes y zorros, así como de mustélidos variados y aves rapaces numerosas. No es infrecuente la presencia de lobos, urogallos y muy ocasionalmente de osos, los cuales podemos notar su presencia por las innumerables huellas que de ellos nos encontraron.




